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Escrito por WebMaster @webmotril.com
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viernes, 28 de septiembre de 2007 |
Zapatero
Un día, en el futuro, Zapatero se muere de un ataque al corazón e
inmediatamente se va al infierno, donde el diablo lo está esperando.
«Realmente
no sé qué voy a hacer contigo. Estás en mi lista, pero no tengo lugar
para ti y como has sido tan malo tienes que quedarte aquí» le dijo el
diablo.
Después de pensar algunas posibilidades, el diablo se
decide y le dice a ZP:
«Vamos a hacer lo siguiente: hay algunas personas aquí que no fueron
tan malas como tú, así que tendré que dejar que alguna se vaya y tú te
quedarás en su lugar. Es mas, te voy a dar a escoger una de tres celdas»
Zapatero, que de todas maneras no tenía otra opción, aceptó y el diablo abrió la primera celda.
Allí
estaba Felipe González en una gran piscina. Todo lo que hacía era
zambullirse en el agua y volver a salir. Ese era su destino en el
infierno.
«¡No!» - dijo Zapatero - «Esto no me gusta, yo no soy buen nadador y no puedo hacer eso todo el día.»
Entonces
el diablo abrió la segunda celda y allí estaba Arzallus. Se pasaba todo
el día con un martillo en la mano picando una montaña de piedras.
«¡No!» - dijo Zapatero - «No puedo picar piedra todo el día, tengo problemas con la espalda y en la muñeca»
El
diablo abrió entonces la tercera celda y allí estaba Carod Rovira,
cómodamente tirado sobre un colchón en el suelo, con las manos detrás
de la cabeza, las piernas abiertas y fumándose un largo puro cubano.
Agachada sobre él se encontraba Mónica Lewinsky, haciendo lo que ella
sabe hacer mejor.
Zapatero miró la escena con cierta incredulidad, movió las cejas y de pronto gritó animadísimo:
«¡Aquí!, ¡aquí!,... ¡me quiero quedar aquí»
Entonces el diablo sonrió maliciosamente y gritó: ¡Mónica, ya llegó tu relevo!
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Modificado el ( viernes, 28 de septiembre de 2007 )
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