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Escrito por WebMaster @webmotril.com
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Friday, 28 de September de 2007 |
Un
domingo, al acabar el servicio religioso, un feligrés entró en la
sacristía de la iglesia con la intención de que le hicieran efectivo un
cheque, ya que, según explicó “todos los bancos están cerrados y ando
corto de fondos”. Quería extender un cheque por el importe del dinero
suelto del cepillo de las limosnas: sólo por los billetes y monedas que
no fueran en sobres. Los acólitos estuvieron de acuerdo y la situación
se repitió en varias ocasiones. Puesto que los acólitos cambiaban cada
semana, tardaron algún tiempo en darse cuenta de que la misma persona
estaba extendiendo un cheque semanal de entre 10 y 40 dólares a nombre
de la iglesia. Al final se percataron de que estaba obteniendo una
deducción de impuestos por hipotéticos donativos y sin gastar un solo
centavo.
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Modificado el ( Friday, 28 de September de 2007 )
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