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Escrito por WebMaster @webmotril.com
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Friday, 28 de September de 2007 |
Poco
después de que Joseph Priestley descubriera el óxido nitroso, los
científicos se percataron de que este gas no era tóxico, pero producía
unos efectos insólitos cuando era inhalado: las personas se alteraban y
se ponían a cantar, pelear y, sobre todo, reír. De ahí que fuera
bautizado como gas hilarante. Éste se puso de moda en las fiestas a uno
y otro lado del Atlántico. El azar tomó cartas en este asunto gaseoso
en 1844, durante un espectáculo con óxido nitroso que organizaba el
profesor Gardner Colton, en Hardford (Conneticut). Casualmente, en la
atracción se hallaba un joven llamado Samuel Cooley y su amigo Horacio
Wells, un dentista. Colton pidió voluntarios para inhalar el gas.
Cooley no se lo pensó dos veces. Después de aspirarlo, el joven se puso
violento, provocó una pelea y cayó accidentalmente. El golpe lo calmó y
se sentó tranquilamente junto a Wells. Al cabo de un rato, éste noto un
charco de sangre bajo la silla de su amigo. Al seguir su rastro, se
encontró con que venía de un corte profundo en la pierna de Cooley. El
dentista pronto se percató del significado del suceso; poco después,
llamó a un colega de profesión y le pidió que le extrajera una muela
picada bajo los efectos del gas de la risa. La carrera hacia los
anestésicos había dado el pistoletazo de salida.
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Modificado el ( Friday, 28 de September de 2007 )
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